Crear respeto entre tú y tu perro Cómo abordar la dominancia
Para obtener respeto a menudo es suficiente trabajar de forma sistemática y practicar hábitos correctos desde que el perro es cachorro. Pero si con esto no es suficiente, deberás encontrar otras soluciones. Podrías consultar a un experto para analizar las dificultades que estés experimentando en el control de tu perro. Al mismo tiempo deberás asegurarte de que el comportamiento no es el resultado de anomalías físicas o mentales.
Los ejercicios de dominancia pura deben ser abordados como «doma» y no deben mezclarse con los de aprendizaje de órdenes o palabras.
Previamente debes asegurarte de que vas a ser paciente con el trabajo y que has intentado mejorar la relación con tu perro desde un punto de vista positivo.
Existe una gran variedad de modos y combinaciones para conseguir las metas propuestas. El dueño debe aprovechar cada una de las ocasiones en las que el perro muestra deseos de establecer contacto y colaborar, y utilizarlos en beneficio de ambos.
El lenguaje tanto corporal como verbal que el dueño utilice es un importante instrumento en el trabajo de dominancia. Una observación generalizada es que los dueños que tienen problemas de dominancia utilizan demasiado lenguaje verbal y movimientos excesivos, suelen gritar y mover los brazos cerca del perro con la esperanza de que entienda lo que intentan expresar. Para el perro estas señales significan que estás estresado y con actitud agresiva, no intentando dominarlo, por lo que su reacción suele ser de huida o lucha.
Por tanto es importante estar callado, al tiempo que muestras dominancia con tu postura corporal. Si te mantienes en calma nunca transmitirás señales agresivas al perro por lo que tendrás más probabilidades de que te obedezca.
Desarrollo de la dominancia en el perro
El grado de dominancia que nuestro perro posee con respecto a la gente depende de la educación recibida. Un cachorro que ha sido educado desde temprana edad nunca desarrollará dominancia con los miembros de su familia/manada. Sin embargo, si lo trasladásemos a otro hogar donde no fuese tratado del mismo modo, podría sucesivamente ir desarrollando tendencias dominantes y sería difícil mantener el rol de liderazgo. El perro comenzaría a desobedecer, atendiendo a nuestras demandas sólo cuando vayan a favor de sus propios intereses.
Casi todas las situaciones que plantean problemas con el perro son el resultado de un perro dominante en manos de alguien que no es capaz de establecer el necesario grado de respeto y confianza. Dueño y can entran en un conflicto de lucha por el poder.
Téngase en cuenta que una persona dominante con un perro inseguro no es una buena combinación; tampoco lo contrario: un perro dominante con una persona demasiado sensible, porque la persona tendría dificultades para tomar decisiones. Simplemente no serían del todo compatibles.
El modo de mostrar dominancia con la voz es utilizando palabras firmes, claras, cortas, tono seco y vivo pero sin gritar. Las posturas corporales deben ser claras, definidas y en posición erguida.
Con estas premisas podemos controlar al perro sin necesidad de utilizar el collar ni la correa. Sé paciente, pues puede llevar algún tiempo hasta que seas capaz de controlar al perro con estos métodos. Todos somos diferentes y poseemos distintas habilidades.
Ten en cuenta el factor dominancia a la hora de escoger una raza de perro, pues algunas tienen mayor tendencia que otras.
Reflexiona antes acerca del tipo de perro que deseas tener y los problemas que quieres evitar.